Como directora de comunicación de Oh My Cream, eres una gran defensora de la belleza natural y el self-care. ¿Cómo ha influido esta filosofía holística en la manera en que te cuidaste durante el embarazo?
Trabajar en Oh My Cream ha moldeado profundamente mi visión de la belleza a lo largo de los años. Para mí, la belleza y el bienestar están íntimamente relacionados: el sueño, el movimiento, la alimentación, el estrés, el cuidado de la piel… todo está conectado. Durante el embarazo, empecé a prestar todavía más atención a lo que necesitaba mi cuerpo, en lugar de seguir una rutina estricta. El yoga prenatal, el pilates, el drenaje linfático, los masajes, una rutina de cuidado facial suave y, simplemente, bajar el ritmo se convirtieron en parte de mi autocuidado. No se trataba tanto de hacer más, sino de sentirme bien y mantenerme conectada con mi cuerpo.
¿Cómo describirías tu gusto personal en cuanto a decoración e interiorismo? ¿Qué elementos consideras imprescindibles para que un espacio refleje tu personalidad?
Nuestra casa es realmente un reflejo de Gianni y de mí. Compartimos una gran pasión por el diseño y hemos ido construyendo nuestro hogar juntos con el paso del tiempo, aportando cada uno sus propios gustos, muebles y objetos, así como las historias que los acompañan. De alguna manera, todas esas influencias diferentes conviven ahora en armonía y hacen que nuestra casa nos represente por completo. Nos encanta mezclar el estilo Art Déco con influencias Space Age y diseño italiano de los años 70, especialmente en la iluminación. También sentimos una auténtica pasión por los muebles vintage, en particular por las piezas de Michel Ducaroy, y por los objetos bonitos que encontramos en mercadillos o que hemos ido coleccionando a lo largo de los años, porque aportan alma e historia a los espacios. Los textiles también son esenciales para nosotros: las alfombras, las cortinas y los tejidos son nuestra manera de aportar calidez, textura y color al apartamento.