TALKS
Entrevista con Amalie Reedtz-Thott
Criada entre una granja ecológica en plena naturaleza y el ritmo creativo de Copenhague, @amaliert ha creado un hogar familiar en el que ambos mundos se encuentran con naturalidad: sereno y auténtico, profundamente conectado con los ritmos de la naturaleza y, al mismo tiempo, lleno de vida, cultura e inspiración.
En esta conversación, nos abre las puertas de su luminoso refugio en Copenhague, donde las decisiones conscientes, los materiales naturales y los tonos suaves crean una atmósfera acogedora para sus hijas, Bobbie y Georgie. Como ella misma dice: «Crear un hogar requiere decisiones conscientes y dedicación». Para Amalie, cada objeto debe aportar armonía, calidez y significado a la vida familiar cotidiana.
Las piezas de Nobodinoz se han integrado de forma natural en este universo. La primera pieza que eligió para la habitación de sus hijas fue un tipi de Nobodinoz, que todavía hoy sigue siendo uno de sus favoritos: un símbolo de imaginación, juego y recuerdos de infancia. Atraída por los materiales naturales, las bonitas texturas y los toques de color, Amalie encuentra en Nobodinoz ese equilibrio perfecto entre piezas pensadas para que los niños disfruten y objetos que, al mismo tiempo, encajan estéticamente en el hogar.
Desde las mañanas tranquilas en pijama hasta el juego libre, la jardinería, la lectura o cocinar juntos, Amalie nos recuerda que los rituales familiares más valiosos suelen ser también los más sencillos. «Es en esos momentos tranquilos, sin prisas, cuando siento que volvemos a conectar de verdad».
Una conversación íntima sobre maternidad, suavidad, una forma de vivir más consciente y la belleza de crear un hogar que evoluciona al ritmo de la vida familiar.

Creciste entre una granja ecológica y la ciudad. ¿Cómo influye hoy esa combinación tan particular en tu estilo de vida y en tu hogar?
Sí, crecí entre dos mundos muy diferentes: una granja ecológica en el campo, rodeada de animales, y la vida urbana de Copenhague. Creo que ambos siguen muy presentes en mí hoy.
La granja me dio una conexión con la naturaleza, el ritmo, la sencillez y la calma, mientras que la ciudad me aportó creatividad, cultura e inspiración.
Nuestro hogar actual es realmente una mezcla de ambos mundos: tranquilo y conectado con la tierra, pero también profundamente ligado al ritmo de la naturaleza y lleno de vida.
Convertirte en madre a los 25 años marcó un antes y un después para ti. ¿Cuál es la lección más bonita que tus hijas, Bobbie y Georgie, te enseñan cada día?
Convertirme en madre joven fue algo muy natural para mí. Yo todavía estaba creciendo mientras aprendía a ser madre, seguía descubriéndome y encontrando mi propio camino.
La lección más bonita es descubrir hasta qué punto los niños son nuestro reflejo. Continuamente me invitan a crecer junto a ellas, con más dulzura, presencia y consciencia de mí misma.
Describes tu luminosa casa de Copenhague como un refugio. ¿Cómo consigues equilibrar una estética cuidada con la realidad llena de vida de tener dos niñas?
Crear un hogar requiere tomar decisiones conscientes y dedicarle atención. Para mí es muy importante rodear a nuestra familia únicamente de objetos que realmente disfrutamos y con los que sentimos una conexión.
Soy muy consciente de los juguetes, materiales y colores que introducimos en casa. Todo debería contribuir a crear una atmósfera tranquila y acogedora, en lugar de alterarla.
También creo que ayuda mucho que cada cosa tenga su lugar, porque así resulta más fácil ordenar y mantener una sensación de armonía, incluso viviendo con dos niñas.

En los espacios de las niñas, ¿cómo encajan las piezas de Nobodinoz en vuestro hogar para conseguir que sean a la vez bonitos y divertidos?
Una de las primeras compras para la habitación de mis hijas fue un tipi de Nobodinoz. Todavía nos encanta.
Me atraen especialmente los materiales naturales, las bonitas texturas y esos toques de color. Las piezas de Nobodinoz son divertidas y estimulan la imaginación de los niños, pero al mismo tiempo mantienen una estética preciosa dentro del hogar.
Las habitaciones de las niñas están muy conectadas con el resto de nuestra casa, y Nobodinoz encaja perfectamente en esa atmósfera de calidez y creatividad.
¿Cómo es una mañana perfecta de fin de semana, tranquila y sin prisas, en vuestro hogar familiar?
Nos quedamos en pijama todo el tiempo que podemos. Las mañanas tranquilas y los días sin prisas son fundamentales para toda nuestra familia.
Siempre intentamos reservar al menos un día de cada fin de semana completamente libre, sin ningún plan. Simplemente dejamos espacio para jugar sin límites, cuidar el jardín, leer, cocinar y estar juntos.
Es en esos momentos tranquilos y sin prisas cuando siento que volvemos a conectar de verdad.
Después de sufrir burnout, dejaste atrás una carrera de enfermería a un ritmo muy exigente para acercarte a la naturopatía. ¿Cómo cambió esa pausa necesaria tu manera de entender el bienestar?
El burnout transformó por completo mi manera de entender el bienestar.
Antes ya era muy consciente de mi cuerpo y de las señales que me enviaba, pero cuando el ritmo de vida es muy intenso y las expectativas son todavía mayores, encontrar el equilibrio puede resultar difícil, al menos en mi caso.
Hoy, para mí, el bienestar tiene mucho más que ver con vivir en coherencia y en equilibrio que con estar constantemente rindiendo o intentando alcanzar nuevos objetivos.
Entre los estudios, el trabajo y la maternidad, ¿qué ritual diario de autocuidado es absolutamente imprescindible para ti?
Mis imprescindibles diarios son la meditación, el cepillado corporal en seco y mi té de la mañana, preferiblemente sentada bajo un rayo de sol.
Esos pequeños rituales me ayudan a sentirme centrada y conectada conmigo misma antes de empezar el día.
Cuando sales de tu refugio, ¿cuáles son ahora mismo vuestros lugares familiares favoritos en Copenhague?
Nos encanta pasar tiempo al aire libre en familia.
Algunos de nuestros lugares favoritos son Hart, para disfrutar de mañanas tranquilas junto al agua; dar largos paseos o recorrer la ciudad en bicicleta; y el Jardín Botánico, donde las niñas pueden explorar libremente.
Copenhague es una ciudad muy especial para vivir con niños porque la naturaleza y la vida urbana se mezclan de una manera muy natural.
