Entrevista con Marc Venot
Marc Venot es un diseñador francés graduado en ENSCI - Les Ateliers. Desde que fundó su estudio en 2011, ha trabajado para algunas de las principales marcas internacionales de lujo y diseño. Su trabajo, expuesto en todo el mundo y reconocido con diversos galardones —entre ellos el German Design Award en 2016 y el primer premio del concurso Émile Hermès en 2014—, demuestra su notable influencia en el diseño contemporáneo.
¿Puedes hablarnos un poco de tu trayectoria y de cómo llegaste a ser diseñador?
Comencé mis estudios con una licenciatura en Matemáticas y Física en la Universidad de Jussieu, en París. Después de esos dos años, me presenté a las pruebas de acceso de L’ENSCI \ Les Ateliers y tuve la suerte de ser admitido. No sabía nada de diseño, así que pensé: «Probemos y veamos qué pasa». Desde el momento en que llegué a aquella extraordinaria escuela, supe que era a lo que quería dedicar mi vida: al diseño de producto.
¿Hay algún momento o encuentro clave en tu carrera que haya influido especialmente en tu manera de entender el diseño o te haya servido de inspiración?
Después de terminar mis estudios, trabajé durante seis años como director de proyectos en una agencia internacional de diseño de París. Allí diseñé numerosos frascos de perfume para grandes marcas de lujo.
En ENSCI aprendimos a pensar, mientras que el dibujo solía quedar en un segundo plano. Durante mi etapa en la agencia aprendí a dibujar y a crear formas por el valor de la forma en sí misma. Fue un complemento muy enriquecedor. Después de seis años, sentí que había cerrado una etapa y quise volver al producto y alejarme de un marketing que me resultaba asfixiante. Por eso, en 2011 decidí abrir mi propio estudio en París.
Has desarrollado varias colecciones con Nobodinoz y ahora presentamos la nueva colección Latitude. ¿Podrías hablarnos un poco sobre el propósito y la inspiración que hay detrás del diseño de las camas Latitude?
Llevamos tiempo trabajando en esta colección de [camas evolutivas.](/) Desde el inicio del proyecto buscábamos sencillez y atemporalidad, pero también un toque distintivo y reconocible.
Necesitábamos unos códigos estéticos sencillos, eficaces y armoniosos.
La cama junior se define de manera muy sencilla por una plataforma ligeramente saliente y redondeada, unas patas generosas y curvas que parecen atravesarla y, finalmente, por la idea de incorporar un toque especial mediante una cuerda que evoca determinadas piezas de diseño de los años 50.
Como marca, siempre pensamos en cómo las familias disfrutarán y harán suyos nuestros muebles y objetos. ¿Conservas algún objeto o mueble de tu infancia como si fuera un tesoro?
No conservo muchos juguetes de mi infancia por la sencilla razón de que tenía la extraña costumbre de desmontarlos todos... Necesitaba entender cómo funcionaban. El problema venía después, cuando tenía que volver a montarlos correctamente... y no era tan fácil. Todavía conservo mi Game Boy, que sigue funcionando.
En cuanto a los muebles, mi abuela tenía una pequeña cama de madera con unas golondrinas recortadas en el cabecero. Recuerdo que todos queríamos dormir en ella, aunque enseguida se nos quedó pequeña. Dormíamos con las rodillas dobladas...
Mi madre recuperó aquella pequeña cama de las golondrinas y fue una auténtica alegría para mí ver a mis hijos dormir en ella.
¿Cuál es el cumplido más bonito que has recibido de tus hijos sobre tus diseños?
A menudo pregunto a mis hijos qué opinan de algún dibujo en particular. Su opinión es muy valiosa porque hablan de forma directa y sin filtros. La mayoría de las veces se muestran bastante indiferentes, así que, cuando dicen: «Papá, esto está bastante bien», pienso que quizá tenga entre manos un diseño interesante.
¿Cuáles son algunos de los retos específicos de diseñar muebles para niños en comparación con los muebles para adultos?
Es un trabajo delicado porque diseñamos objetos para niños, pero son los padres quienes los compran. El objeto debe ser óptimo en términos de uso y comodidad, pero, ante todo, tiene que despertar una emoción en los padres.
También es importante imaginar estos futuros productos dentro de un hogar para que se integren bien con el resto del mobiliario y no resulten demasiado llamativos.
Y después están las normas de seguridad, absolutamente necesarias para garantizar la protección de los niños, pero que a menudo suponen un auténtico quebradero de cabeza para los diseñadores. Hay que aprender a compaginar todas estas limitaciones, y no es fácil.
¿Cómo encuentras el equilibrio entre estética y funcionalidad al diseñar muebles evolutivos?
Para mí, la sencillez es un elemento esencial: los objetos deben estar bien concebidos y ser atemporales para que perduren y las personas no se cansen de ellos.
También tienen que ser fáciles de entender, de modo que resulte sencillo comprender cómo están construidos y cómo pueden evolucionar con el tiempo cuando admiten distintas configuraciones.
El mundo que nos rodea ya es lo bastante complejo; en nuestros hogares necesitamos sencillez y durabilidad. Pero eso no significa que los objetos deban ser austeros. Mi objetivo es crear diseños atractivos y diferentes, manteniéndolos tan sencillos y comprensibles como sea posible.
¿Qué importancia tienen la sostenibilidad y los materiales en tu proceso de diseño?
Cada vez son más importantes. Creo que Nobodinoz y yo estamos muy en sintonía en este aspecto. Utilizamos materiales sencillos y duraderos, con un acabado lo más natural posible. Son objetos concebidos para perdurar durante generaciones.
Para ti, ¿qué hace que Nobodinoz y Marc Venot formen el tándem perfecto?
Una comunicación fluida y directa. Vamos al grano. En Nobodinoz conocen el mercado en profundidad y saben exactamente cómo responder a mis diferentes propuestas. Entre Nobodinoz y yo podemos hablar de cocreación: un auténtico intercambio de ideas entre nuestros planteamientos, nuestros deseos y la realidad del mercado.
Para mí, un aspecto esencial es que, al finalizar el proyecto, todo el mundo esté satisfecho y entusiasmado con el nuevo producto.


