ENTREVISTAS
Entrevista a Heju Studio
"LA IDEA DE ENCONTRAR UNA FORMA ATEMPORAL NOS GUIÓ DURANTE TODO EL PROCESO PARA ENCONTRAR UN HILO CONDUCTOR PARA LA COLECCIÓN."
En Nobodinoz, cada colaboración es un encuentro, una historia tejida a partir de universos complementarios que combinan nuestra experiencia y dan vida a objetos únicos. Hoy hemos tenido el placer de imaginar un proyecto junto a Heju, un creativo estudio de interiorismo cuyo lenguaje depurado y sensible nos conquistó desde el primer momento.
Fundado por Hélène Pinaud y Julien Schwartzmann, el enfoque de Heju Studio es tan preciso como delicado. El estudio reinventa nuestra relación con las formas y las texturas, aportando estilo y poesía a la vida cotidiana de sus clientes. A través de esta entrevista, hemos querido dibujar su retrato de una forma divertida para comprender mejor su universo, sus inspiraciones y la filosofía que guía cada uno de sus proyectos.
¿Cómo nació Heju Studio y qué os inspiró a crear un espacio donde confluyen arquitectura, diseño y arte?
Somos Hélène Pinaud y Julien Schwartzmann. Nos conocimos en las aulas de la École Nationale Supérieure d'Architecture de Estrasburgo. Para nosotros no existe ninguna distinción ni jerarquía entre la arquitectura, el diseño, la pintura o la escultura, ya que todas son formas de arte. Nos gusta imaginar proyectos globales fusionando inspiraciones y disciplinas, lo que nos lleva a diseñar muebles o seleccionar obras de arte para un interior. Este ejercicio nos permite diseñar piezas de mobiliario u objetos únicos, o encontrar la pieza perfecta que encaje con el estilo y las proporciones del espacio. En todos nuestros proyectos encontramos también ecos del arte moderno: líneas orgánicas que recuerdan a las obras de Arp, detalles escultóricos que evocan las esculturas de Brancusi o suaves combinaciones de colores al estilo de las pinturas de Morandi.
Si tuvierais que elegir un objeto que contara vuestra historia, ¿cuál sería?
Si respondiéramos literalmente, diríamos nuestro libro Poetic Minimalism, que lleva al lector entre bastidores de una treintena de nuestros proyectos, agrupados en seis temas: espacio, materiales, colores, carpintería, detalles y decoración. A través de este libro queríamos, ante todo, expresar nuestra visión y nuestro universo, no ofrecer una verdad universal sobre la arquitectura de interiores, sino revelar nuestras inspiraciones y emociones. Este libro nos permite explorar nuestro imaginario, así como aquellos elementos a los que prestamos especial atención y que, a nuestros ojos, son decisivos a la hora de construir un proyecto.
¿Hay algún momento o encuentro clave en vuestra trayectoria que haya cambiado o inspirado especialmente vuestra forma de entender el diseño?
No pensamos en un encuentro concreto, sino más bien en nuestros años de experiencia en obras y talleres, hablando con los artesanos con los que trabajamos a diario. Todas estas conversaciones nos han permitido comprender mucho mejor sus técnicas y limitaciones. Cada proyecto es un aprendizaje y ya no diseñamos los espacios y el mobiliario de la misma manera. Para nosotros siempre es importante recordar que detrás de las imágenes bonitas hay personas con manos de oro y un saber hacer increíble.
Si pudierais colaborar con una figura artística o arquitectónica del pasado, ¿quién sería?
Sin dudarlo, elegiríamos al arquitecto finlandés Alvar Aalto, que consiguió imponer su estilo funcionalista y modernista tanto en la arquitectura como en el diseño. Logró tender un puente entre la tradición escandinava y la modernidad. Todos sus diseños y muebles están marcados por curvas asimétricas y orgánicas que resultan inmediatamente reconocibles. Fue uno de los primeros en utilizar y promover el contrachapado de abedul, una madera que nos encanta y que también encontramos en nuestras creaciones.
Si Heju Studio fuera un paisaje, ¿cuál sería?
Un gran lago salpicado de numerosas islas, con costas escarpadas típicas de los países nórdicos, rodeado de bosques de coníferas y abedules, arbustos llenos de frutos rojos y rocas cubiertas de musgo.
Si un espacio infantil fuera una emoción, ¿cuál sería?
Siempre nos impresiona y sorprende la espontaneidad de los niños. Nosotros también intentamos dejarnos guiar por nuestra intuición y no analizar en exceso nuestros proyectos. Intentamos dejarnos llevar por el espacio y el estilo de vida de sus propietarios para crear un proyecto único. No hay dos proyectos iguales y todos responden a una idea en un momento determinado.
Si la belleza en un hogar fuera una receta, ¿cuáles serían sus ingredientes?
Intentamos encontrar el equilibrio perfecto entre dos elementos: funcionalidad y estética. Nuestro objetivo es crear espacios legibles, claros y despejados. Para conseguirlo, los muebles de almacenaje cerrados son fundamentales para dejar a la vista únicamente los objetos más bonitos. Todo está conectado y todo dialoga entre sí para crear una arquitectura global. Para ilustrarlo, solemos decir que imaginamos obras de arte que están vivas y, al mismo tiempo, son funcionales.
Y, por último, ¿unas palabras sobre la colaboración con Nobodinoz?
La llegada de nuestro pequeño Léon nos permitió sumergirnos en el universo de la infancia. Por nuestra profesión, queríamos crear para él un dormitorio minimalista con toques divertidos y alegres. Siempre habíamos querido ampliar nuestro universo arquitectónico al diseño de productos para niños, y este deseo se intensificó con Léon. La colaboración nació de un deseo compartido de crear muebles sensibles y únicos, pero también atemporales y duraderos.
Para nosotros era esencial no desvirtuar la identidad de la marca y, al mismo tiempo, proyectarla en nuestro propio universo. Al igual que nuestro trabajo, la colección establece un diálogo entre el minimalismo y unos toques más escultóricos y geométricos. Nos inspiramos en los zapatos tradicionales japoneses de madera, los geta, para crear las patas del aparador, que después aplicamos a todos los productos. La idea de encontrar una forma atemporal nos guió durante todo el proceso para encontrar un hilo conductor para la colección. La combinación de madera clara y oscura también es característica de nuestro trabajo, aportando contraste sin perder la sensación de sobriedad. Con su regularidad gráfica, los relieves redondeados y las formas escultóricas marcan el ritmo de los objetos. Con su sutil tono beige, los finos relieves se integran en la decoración mientras crean acentos dinámicos y juegos de luces y sombras. Concebida como una auténtica escultura, la estantería está formada por elementos verticales que dibujan suaves ondulaciones con una silueta refinada y esbelta. El resultado es una colección cuidada y poética.





